Una pareja lucha contra China por su familia

Holly Kellum / 06.09.2016

Xiaodan Wang y su marido, Jeff Nanarella, están decepcionados cuando llegaron con las manos vacías de su viaje a China el 9 de agosto.

Estuvieron cerca de rescatar a Xiaodan el papá de casi 68 años de edad, quien fue perseguido en un campo de trabajo forzado chino durante 15 años, y ahora bajo arresto domiciliario está siendo vigilado de cerca en su casa de Beijing.

¿Su crimen? Practicar Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, una meditación y práctica de qigong cuyos principios espirituales y su amplia popularidad ha chocado con los principios ateos del Partido Comunista Chino.

La práctica ha sido perseguida en China desde 1999, y el padre de Xiaodan, Zhiwen Wang, se convirtió en un ejemplo emblemático de la persecución.

En 1999, a Zhiwen se le hizo un juicio falso y recibió una sentencia de 16 años de prisión por su trabajo como coordinador voluntario de la práctica.

Sufrió un derrame cerebral durante su detención en septiembre de 2014 y fue “liberado” un mes más tarde, sólo para ser llevado rápidamente por una semana a un centro de lavado de cerebro en un esfuerzo por conseguir que renunciara a su fe. Nunca lo hizo, pero finalmente lo soltaron en octubre de 2014.

Se ve mejor que cuando salió de la cárcel, dicen Nanarella y Xiaodan, pero sigue estando demacrado, y temen que el dolor de sus piernas que él mencionó, sea peor de lo que deja ver. Todos menos uno de sus dientes se cayeron, Xiaodan sospecha de malnutrición y la clavícula, que se la quebraron en la cárcel, nunca se volvió a cuadrar apropiadamente, dijeron.

Habiendo asegurado un pasaporte chino para él en enero y una visa para que viniera a Estados Unidos, la pareja viajó a China a finales de julio para acompañarlo a casa.

Mientras hicieron todo de acuerdo a las leyes de inmigración tanto chinas como estadounidenses, dicen que su viaje desde la ciudad al noreste de Beijing a la ciudad sureña de Guangzhou, donde iban a tomar un ferry a Hong Kong, estuvo llena de dificultades.

Nunca fueron acosados físicamente, pero los espías los rastrearon de forma continua tomando fotos, además extraños incidentes como el tiquete del avión de Zhiwen el cual misteriosamente cancelaron y la Internet y sus ordenadores que de repente dejaron de funcionar, fue algo común, dijeron.

“Es una sensación de miedo estar en este país comunista tan grande, donde uno sabe que la persecución a Falun Gong todavía se está llevando a cabo”, dijo Nanarella. “Y no tener a nadie a quien llamar, nadie con quien contar, sin ninguna aplicación de ley en la que se pueda confiar. Es sólo una sensación que da mucho miedo”.

Justo cuando estaban a punto de abordar el ferry a Hong Kong, una región semi-autónoma en China, donde creían que tenían una mejor oportunidad de salir, el pasaporte de Zhiwen fue llevado a una oficina de apoyo y recortado sin explicación alguna, invalidándolo.

“Fue entonces cuando me sentí casi en la desesperación”, dijo Xiaodan.

Al no tener los recursos en China para sacar a Zhiwen fuera del país, los dos regresaron a EE.UU. sin él, comprometiéndose a utilizar su defensa y poder como ciudadanos de Estados Unidos para conseguir liberarlo.

Luchando por la libertad

Se desconoce el número de practicantes de Falun Gong que han muerto como resultado de la persecución, pero Minghui.org, un centro de intercambio de información sobre la persecución, confirmó más de 4.000 muertes por tortura y abuso. Debido a la dificultad de obtener información fuera de China, Minghui cree que el número real de muertes es mucho mayor.

Además, un gran número de practicantes han sido asesinados para trasplantarle sus órganos. Un informe independiente publicado en junio que examinó la información de 700 hospitales en China que hacen trasplantes de órganos estima que entre 60.000 y 100.000 trasplantes se realizaron cada año en China en el período del 2000 al 2015. El informe dice que la mayoría de los órganos para aquellas operaciones procedían de los practicantes de Falun Gong. Debido a la ineficiencia del sistema de trasplantes de órganos en China, los investigadores creen que en la mayoría de los casos para el trasplante de un órgano requiere el asesinato del donante.

Una de las causas en la que Xiaodan cree por la cual su padre se salvó es debido a la publicidad que su caso ha recibido.

Durante los últimos 17 años, ella y otros han atraído la atención de los miembros del Congreso, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y a otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Los practicantes de Falun Gong han llevado a cabo concentraciones, protestas sentadas, y llaman durante 24 horas al día al centro de lavado de cerebro, en donde él estuvo encarcelado, dijo Xiaodan.

La pareja comenzó un sitio web, freemydad.org, con actualizaciones en el caso de Zhiwen, y están trabajando en la recolección de firmas para una petición dirigida al Secretario de Estado, John Kerry. Hasta ahora dicen que tienen más de 12.000 firmas.

Ellos fueron alentados por la acogida que recibieron en Washington cuando fueron a visitar a sus representantes después de su viaje a China, dijeron. Tienen la esperanza de que haya un cambio mayor en la actitud.

“Porque [Zhiwen] ya tenía emitido el pasaporte, creo que todos entienden que las autoridades chinas tienen que volver a expedirlo y dejarlo ir”, dijo Nanarella.

Ya que quieren ver a Zhiwen libre, Xiaodan y Nanarella, ambos practicantes de Falun Gong, dicen que su objetivo no es sólo rescatar a Zhiwen, sino con el fin de hacer tomar conciencia y finalmente poner fin a la persecución de la práctica en China.

Regresando a casa

La pareja, cuya ubicación no se da a conocer por razones de seguridad, dijeron que están en contacto con Zhiwen pero no demasiado a menudo por este mismo motivo.

Todavía planean traerlo a casa, pero cómo van a hacerlo, aún tienen que buscar la manera.

Zhiwen necesita un nuevo pasaporte, pero desde su intento de sacarlo de China, ha enfrentado un escrutinio más detenido y sigue siendo interrogado por la policía, dicen. Un simple viaje a la tienda de comestibles es vigilado por los agentes, dijeron.

Tomar un viaje a la oficina de entradas y salidas en China para obtener un nuevo pasaporte podría, en este momento, no es seguro.

Xiaodan, que vio a su padre por primera vez en este viaje después de 18 años, dice que se siente aliviada al saber que su estado mental es estable y parece que está bien dadas las circunstancias.

“Pero definitivamente quiero recuperar el tiempo que perdimos en estos 17 años”, dijo sobre la venida de su padre a Estados Unidos.

Ellos planean seguir trabajando con sus representantes para presionar a China para que lo dejen en libertad, tienen la convicción de que se ha mantenido con vida hasta ahora, además de la esperanza de que le devuelvan su pasaporte.

“Creemos firmemente que si el gobierno de EE.UU. habla con una voz fuerte en este caso, lo dejarán libre”, dijo Nanarella.