En su intento de conquistar Hollywood, el Wanda Group de China no sigue las reglas de juego

Joshua Philipp / 15.11.2016

La creciente influencia del régimen chino sobre Hollywood es diferente del ascenso de cualquier otro poder en una industria. No se está haciendo a través de productos de calidad o innovación nacional con que otras naciones puedan competir.

En vez de ello, en su toma de poder de Hollywood, el régimen chino está utilizando métodos que pueden violar las leyes de Estados Unidos y la normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Así, competir  en el terreno es lo que ha dejado afuera a los otros jugadores, y a través de sus propias leyes, se adjudicó la habilidad de alterar las películas en producción para ajustarlas a su propio control político.

El jugador más grande del nuevo Hollywood de China es Wang Jianlin, presidente de Wanda Group. Los medios estatales chinos anunciaron el 3 de noviembre que Wang establecerá un fondo de inversión multimillonario para invertir en seis grandes estudios de Hollywood.  Wang ya es propietario de AMC Entertainment, Legendary Entertainment, de los Globos de Oro a través de Dick Clark Productions, y está en proceso de construir lo que será el estudio de cine más grande del mundo, en el noreste de China.

Es ilegal en Estados Unidos que un estudio de cine también sea propietario de una cadena de salas de cine. La Corte Suprema estimó que esto viola las leyes antimonopolio en su fallo de 1948 en el caso Estados Unidos vs. Paramount Pictures, Inc.

Al ser propietario de una cadena principal de salas de cine de Estados Unidos, además de cadenas en otros lugares del mundo, y al ser propietario e intentar comprar incluso más estudios principales de cine, Wang está haciendo algo que ningún otro agente de poder de Hollywood tendría permitido hacer.

El Hollywood Reporter planteó este tema el 18 de mayo, cuando Wang estaba intentando comprar Paramount Pictures. Afirmó que algunas personas involucradas estaban cuestionando si la oferta de Wang enfrentaría problemas antimonopolio, debido al fallo de 1948. También citó a un ejecutivo chino sin dar su nombre diciendo, “Como lo entiendo, una pequeña inversión habría sido posible, pero la inversión de 49 por ciento que está siendo discutida ahora definitivamente enfrentaría el desafío antimonopolio”.

La disputa legal tampoco termina allí. El régimen chino mismo ha estado jugando con el sistema al limitar el número de películas extranjeras que pueden mostrarse en China, un sistema que utiliza para instar a los cineastas a ajustarse a las leyes de censura e intentar complacer a los censores en violación de las normas de la OMC.

Estados Unidos llevó un caso a la OMC en contra de China en abril de 2007 por sus restricciones a las importaciones de películas, y en 2009, un panel de la OMC “encontró que las limitaciones a las importaciones de películas de China violaban sus obligaciones de comercio”, según consta en un informe parlamentario de octubre de 2015.

El recurso del régimen chino fue rechazado por la OMC, la que, según el informe parlamentario, emitió un fallo instando a que “China provea iguales derechos a todos los individuos y empresas, tanto extranjeros como nacionales, importando productos de entretenimiento a China sobre una base sin restricciones”.

Tenía hasta marzo de 2011 para cumplir con los requerimientos de la OMC, pero tal como lo afirma el informe, “No obstante, el gobierno chino, fracasó en modificar sus prácticas para cumplir con los estándares de la OMC en plazo, manteniendo en cambio un limitado acceso al extranjero a su mercado cinematográfico”.

Entonces, en febrero de 2012, el régimen chino y Estados Unidos firmaron un Memorándum de Entendimiento,  que incrementó el número de películas permitidas en China cada año de 20 a 34.

Sin embargo, el informe señala que “el trato no implica que China esté en observancia de la decisión de la OMC”. Dice que se reunirán nuevamente en 2017 y que “si las negociaciones fracasan en llegar a un acuerdo para el 1 de enero de 2018, Estados Unidos aplicará el procedimiento adecuado determinado por la OMC en contra de China”.

No obstante, en el ínterin el régimen chino está creando sus propias normas para que Hollywood acate.

El 7 de noviembre, el régimen chino aprobó una nueva ley de cine que prohíbe contenido que, según informa AFP, podría dañar la “dignidad, honor e intereses” del Partido Comunista Chino. También dice que las películas deberían promover los “valores nucleares del socialismo”.

Esto podría ser un refuerzo de sus actuales leyes de censura, que prohíben las representaciones negativas del Partido Comunista y de la policía y fuerzas armadas chinas, y que asimismo prohíben representaciones negativas de la religión, las fuerzas armadas de EE.UU. y de Estados Unidos.

Hollywood ya ha estado jugando al ritmo de los auditores chinos. Miao Xiaotian, gerente general de China Film Co-Production Corp, señaló, como parafraseó Deadline este 3 de noviembre, “muchos de los guiones que ve no cumplen con sus requisitos, así que intentan ayudar a los cineastas a entender cómo cambiar los guiones para alcanzar su estándar de coproducción”.