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Condenado a ocho años de prisión por renunciar al partido comunista chino
Por Wu Xue'er - Sab, 4 Jun 2011
El ex funcionario chino Jia Jia, exiliado en Nueva Zelanda, fue arrestado en el aeropuerto al intentar regresar e su país
El ex funcionario chino de alto cargo, Jia Jia, crítico del régimen comunista chino, contaba con asilo político en el occidente, pero al decidir volver a su país fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Beijing, el 22 de octubre de 2009. Hoy enfrenta una condena por 8 años en prisión.
El 22 de octubre de 2006, Jia Jia, ex Secretario General de la Asociación de Expertos de Ciencia y Tecnología de la provincia de Shanxi, renunció a su posición de influencia y a su vida en China y se alejó en un viaje de turismo a Taiwán, para pedir asilo político. Llevó con él una lista de nombres de más de 700 personas que habían declarado su renuncia al Partido Comunista Chino (PCCh).
Jia Jia dijo que el motivo de su deserción era promover la democracia de china en el extranjero.
Después de no poder obtener asilo político en Taiwán, Jia Jia se quedó brevemente en Hong Kong, donde asistió a una conferencia de prensa el 27 de octubre y declaró públicamente que estaba rompiendo todos los lazos con el PCCh. También hizo un llamado a la comunidad internacional por apoyo.
A Jia Jia se le concedió asilo político por Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2007 y residencia permanente el 26 de junio de 2008 en Nueva Zelanda, donde estaba viviendo su hijo en ese momento.
Sin embargo, quince meses más tarde, Jia Jia decidió regresar a China.
Antes de abordar un avión con destino a Beijing el 22 de octubre de 2009, Jia Jia dejó una carta para La Gran Época en la que dijo:
"Voy a regresar a mi patria, porque quiero alentar e instar a nuestros miembros del PCCh, dirigentes, soldados, policías militares, públicos y oficiales de seguridad del Estado y a todo el pueblo chino de todos los grupos étnicos, a dar el paso valiente hacia adelante y derrocar a la tiranía juntos, para lograr la democracia en China. Yo me enfrentaré directamente al régimen totalitario comunista chino, el más feroz y brutal de la historia humana".
A su llegada al Aeropuerto Internacional de Beijing, Jia Jia fue arrestado de inmediato.
El hijo de Jia Jia, Jia Kuo, no volvio a saber de su padre hasta hace poco, cuando un familiar en China le comunicó que Jia Jia fue condenado a ocho años de prisión y dos años de privación de derechos políticos.
Kuo dijo a La Gran Época que uno d esus parientes había verificado con la oficina municipal de Seguridad Pública en la provincia de Shanxi, que Jia Jia había sido acusado de subversión del poder del Estado y el veredicto había sido entregado a la ex unidad de trabajo de Jia Jia.
Kuo dijo que la decisión de su padre de regresar a China fue causada indirectamente por la insidiosa persecución psicológica del PCCh a los disidentes en el extranjero a través de espías que "destruye a una persona sin derramamiento de sangre."
Tanto el padre como el hijo sufrieron esta persecución de primera mano, además de ser seguidos y amenazados de muerte.
"Me han amenazado de muerte", dijo Kuo. "Un espía me dijo una vez: "Jia Kuo, está en grave peligro si continua así. Usted sabrá que existe un practicante de Falun Gong en Tailandia de apellido Zhang, quien murió en un accidente de coche. Si sigue haciendo estas cosas, el resultado final será como el de él. Mucha gente me dice cosas similares a estas", al referirse a la persecusión que sufren en China, y en este caso fuera de China, como practicantes de Falun Gong.
Una vez alguien condujo muy cerca detrás de él, lo siguió a su casa y chocaron su coche después de que publicara un artículo, comento Kuo.
"Cuando mi padre estaba tomando una clase de Inglés en Nueva Zelanda, uno de sus compañeros de clase a menudo le amenazó, diciendo que si continuaba con eso [la exposición de hechos siniestros del PCCh] no sería capaz de volver a China, y que se encontraría con un pésimo final ", dijo Kuo.
Los espías del PCCh utilizan diversos medios para crear un tremendo estrés mental para los disidentes en el extranjero, llevando a algunos a sufrir condiciones mentales anormales. Dijo que hace dos años, empezó a sentirse muy incómodo físicamente, y su mente no estaba muy clara. También padeció trastornos de sueño.
Su padre tenía síntomas similares, aunque en menor grado, y no podía concentrarse, dijo Kuo. La tensión constante estaba afectando su salud, especialmente su condición mental y emocional y les era imposible trabajar y estudiar con normalidad.
"No hemos podido vivir una vida normal. Esta fue una de las razones por las que mi padre regresó a China", dijo Kuo.
Naturalmente, la reciente condena de su padre en China no es sorpresa para Kuo, ya que Jia Jia había pedido a los miembros del PCCh renunciar a sus miembresías al partido y había participado en muchas actividades pro-democracia en el extranjero.
"Estas son todas las razones por las que fue sentenciado en China", dijo Kuo. "Pero lo que mi padre ha hecho, son cosas que se pueden hacer en los países libres y todo ello está en conformidad con el derecho internacional. Él no hizo nada ilegal".







