Los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista Chino

Comentario 9 - La naturaleza inescrupulosa del Partido Comunista Chino

Prólogo

El movimiento comunista, que estuvo en plena forma durante más de un siglo, sólo trajo guerras, pobreza, brutalidad y dictadura a la humanidad. Con la caída de la Unión Soviética y de los partidos comunistas de Europa Oriental, esta tragedia atroz finalmente ingresó en su última etapa a fines del siglo pasado. Ya ninguna persona, desde el ciudadano común y corriente hasta el secretario general del PC, cree en el mito del comunismo.

El régimen comunista no surgió por “mandato divino”

[1]

o elección democrática. Hoy en día, con su ideología en ruinas, la legitimidad de su reinado enfrenta un desafío sin precedentes.

El Partido Comunista chino (PCCh) se rehúsa a abandonar el escenario histórico de acuerdo con las corrientes de la historia. Por el contrario, sigue utilizando los métodos salvajes desarrollados a lo largo de décadas de campañas políticas para darle aire a su lucha desenfrenada por alcanzar la legitimidad y revivir su poder ya extinguido.

Las políticas de reforma y apertura que impulsó el Partido Comunista esconden su deseo desesperado de mantener su convocatoria como agrupación y su poder totalitario. Pese a la existencia de severas restricciones, los logros económicos obtenidos con el trabajo arduo del pueblo chino en los últimos veinte años no alcanzaron para que el PCCh guardara su cuchillo de carnicero. En cambio, el PCCh robó esos logros y los usó para validar su gestión: más engaño y confusión para reafirmar la falta de principios que caracteriza su conducta. Más alarmante aún es que el PCCh está decidido a barrer con las bases morales de toda la nación y convertir así a cada ciudadano chino en un conspirador, todo lo cual le permite consolidar su poder.

En el momento histórico actual es de especial importancia que entendamos por qué el PCCh se conduce como una banda de delincuentes y que dejemos al descubierto su naturaleza perversa; con ello, la nación china podrá lograr estabilidad y paz duraderas, vivir una era sin PCCh y construir un futuro de renovado esplendor.

 

Comentario 8 - El PCCh es en esencia una secta perversa

Prólogo

La caída del bloque socialista encabezado por la Unión Soviética ocurrida a principios de la década de 1990 señaló el fracaso del comunismo después de casi un siglo de existencia. Sin embargo, contra todos los pronósticos, el PCCh sobrevivió y aún gobierna China, una nación cuya población representa un quinto de los habitantes del mundo. Surge un interrogante inevitable: el PCCh de hoy ¿es verdaderamente comunista?

Nadie en la China de hoy cree en el comunismo, empezando por los miembros del Partido. Después de cincuenta años de socialismo, el PCCh ha adoptado la propiedad privada e incluso tiene una bolsa de valores. Busca capitales extranjeros para iniciar nuevos emprendimientos, mientras explota a trabajadores urbanos y rurales, prácticas que están en las antípodas de los ideales del comunismo. Pese a practicar el capitalismo, el PCCh mantiene un control autocrático sobre el pueblo de China. La Constitución, en su reforma de 2004, establece que "el pueblo multiétnico de China reafirma su adhesión al sistema de dictadura democrática y a la línea socialista bajo la conducción del Partido Comunista Chino y la guía del marxismo-leninismo, la ideología de Mao Zedong, la teoría de Den Xiaoping y el pensamiento fundamental estipulado en los ‘Tres Representantes'...".

"El leopardo ha muerto, pero todavía queda su piel." El PCCh hace verdadera esta frase ya que continúa gobernando desde la piel del comunismo y la usa para mantener su régimen en China.

¿Cómo es la piel que heredó el Partido, es decir, el núcleo de su organización?

Comentario 7 - La historia de matanza del Partido Comunista Chino

Prólogo

Los 55 años de historia del Partido Comunista Chino (PCCh) están escritos con sangre y mentiras. Los casos que encierra esta historia sangrienta son sumamente trágicos y muy poco conocidos. Bajo el régimen del PCCh fueron asesinados entre 60 y 80 millones de chinos inocentes, que dejaron tras de sí familias desmembradas. Muchos se preguntan por qué el PCCh mata. Mientras el Partido continúa con su brutal persecución a los seguidores de Falun Gong —hace poco reprimió marchas de protesta en Hanyuan con armas de fuego—, la gente se pregunta si alguna vez llegará el día en que el PCCh sepa hablar con palabras, en lugar de armas.

Mao Zedong resumió el propósito de la Revolución Cultural en las siguientes palabras: “…después del caos, el mundo alcanza la paz, pero en 7 u 8 años, el caos necesita aparecer otra vez”1. Dicho de otro modo, debería haber una revolución política cada 7 u 8 años y habría que asesinar a una multitud cada 7 u 8 años.

Detrás de las matanzas del PCCh subyacen, respaldándolo, una ideología y requisitos prácticos.

Ideológicamente, el Partido cree en la “dictadura del proletariado” y en la “revolución permanente bajo la dictadura del proletariado”. Así, una vez que el PCCh tomó el poder en China, mató a los propietarios de las tierras para resolver problemas asociados con las relaciones de producción en áreas rurales. Exterminó a los capitalistas para efectuar la reforma comercial e industrial y para mejorar las relaciones de producción en las ciudades. Después de eliminar a estas dos clases, los problemas vinculados a la base económica en esencia quedaron resueltos. Del mismo modo, resolver los problemas relacionados con la superestructura2, también implicaba realizar matanzas. La supresión de la Agrupación Anti-Partido Hu Feng3 y del Movimiento Anti-Derechistas acabó con los intelectuales. La matanza de cristianos, taoístas, budistas y grupos autóctonos populares resolvió el problema de las religiones. Los asesinatos en masa que se produjeron durante la Revolución Cultural determinaron el liderazgo absoluto tanto cultural como político del PCCh. La Masacre de la Plaza Tiananmen se utilizó para evitar una crisis política y para aplacar las demandas democráticas. La persecución de Falun Gong busca terminar con las cuestiones de la fe y la curación tradicional. Todas estas medidas fueron necesarias para que el PCCh fortaleciera su poder y mantuviera el control en medio de constantes crisis financieras (los precios de los bienes de consumo subieron vertiginosamente después de que el Partido tomó el poder, y la economía de China por poco colapsa después de la Revolución Cultural), crisis políticas (ocasionadas por personas que no seguían las órdenes del Partido y otras que querían compartir derechos políticos con éste) y crisis de fe (la desintegración de la ex Unión Soviética, cambios políticos que se sucedían en Europa Oriental y el crecimiento de Falun Gong). A excepción del caso de Falun Gong, casi todas las campañas políticas mencionadas se utilizaron para revivir el espectro maligno del PCCh y fomentar su deseo de revolución. El PCCh también usó estos movimientos políticos para poner a prueba a miembros del Partido y así eliminar a los que no cumplían con sus exigencias.

Para el PCCh, matar también es necesario por razones prácticas. El Partido Comunista comenzó como un grupo de matones y pendencieros que mataban para obtener poder. Una vez que sentaron el precedente, no hubo forma de volver atrás. El PCCh necesitaba el terror constantemente para obligar al pueblo a aceptar su poder absoluto.

A primera vista, se puede hacer parecer que el PCCh se veía “obligado a matar” y que se produjeron varios incidentes que irritaron al espectro maligno del Partido y encendieron accidentalmente su mecanismo de matanza. La verdad es que esos incidentes sólo sirven para disfrazar la necesidad de matar que tiene el PCCh. Sin esas lecciones dolorosas, la gente podría haber pensado que el Partido estaba mejorando y así comenzaría a exigir democracia, como hicieron los estudiantes idealistas del movimiento democrático de 1989. Realizar matanzas cada 7 u 8 años sirve para que la gente no se olvide del terror y así advertir a la nueva generación: Cualquiera que actúe contra el PCCh, pretenda desafiar su liderazgo absoluto o intente contar la verdad acerca de la historia de China sufrirá en carne propia el “puño de hierro de la dictadura del proletariado”.

Para el PCCh, matar se convirtió en una de las herramientas básicas para mantener el poder. Debido a la intensificación de sus actos sanguinarios, si dejara de lado su mecanismo de matanza, incitaría a la gente a buscar venganza por las atrocidades sufridas. Por lo tanto, el Partido no sólo necesitaba llevar a cabo matanzas completas y numerosas, sino que debía hacerlo de la manera más brutal posible para lograr intimidar a las masas; sobre todo en sus comienzos, cuando empezaba a establecer su dominio. Como el objetivo de las matanzas era despertar el mayor terror posible, el PCCh seleccionaba blancos de destrucción de modo arbitrario e irracional. Empleó la estrategia del genocidio en cada medida política que adoptó. En el caso del aniquilamiento de los reaccionarios, por ejemplo, el Partido en realidad no reprimió actos reaccionarios, sino a la gente a la que consideraba reaccionaria. Si una persona había servido sólo unos días en el Ejército Nacionalista (Kuomintang, KMT), pero no tuvo ningún tipo de participación política una vez que el PCCh asumió el poder, era asesinada de todos modos debido a su “historial reaccionario”. Cuando se efectuó la reforma agraria, a fin de terminar de raíz con el problema, a menudo el Partido asesinaba a la familia entera de un terrateniente.

Desde 1949, el PCCh persiguió a más de la mitad de la población china. Se estima que murieron entre 60 y 80 millones de personas por causas no naturales. Esta cifra supera el número total de muertos en las dos Guerras Mundiales.

Al igual que sucede en otros países comunistas, las matanzas arbitrarias que realiza el PCCh suponen la brutal eliminación de los propios miembros que valoran el sentido de humanidad por sobre la ideología del Partido. El régimen de terror impuesto por el PCCh rige tanto para el pueblo como para sus propios miembros, a fin de mantener una “fortaleza invencible”.

En una sociedad normal, la gente se demuestra cariño, respeta y venera la vida y muestra gratitud hacia Dios. En Oriente, la gente dice: “No les hagas a los otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti”4. En Occidente, se dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”5. Por el contrario, el PCCh sostiene que: “De ahora en adelante, la historia de toda sociedad existente es la historia de la lucha de clases”6. Para que la lucha se mantenga viva en la sociedad, es necesario generar odio. El Partido no se encarga solamente de extinguir vidas, sino que incita a la gente a matarse entre sí. Trata de que la gente se insensibilice frente al sufrimiento de los otros mediante la exposición frecuente a la brutalidad inhumana y al asesinato, y que se convenza de que “lo que mejor que se puede esperar es no ser perseguido”. Todas estas lecciones que el PCCh enseña mediante la represión brutal le permiten mantenerse en el poder.

Además de la destrucción de un sinnúmero de vidas, el PCCh también destruyó el alma del pueblo chino. Muchas personas se vieron obligadas a responder a las amenazas del Partido renunciando a sus ideas y principios. De algún modo, lo que murió es el alma de estas personas: un hecho más temible que la muerte física.

Comentario 6 - El Partido Comunista destruye la cultura tradicional

Prólogo

La cultura es el alma de una nación. Es un factor espiritual tan importante para la humanidad como el factor étnico y el territorio.

El desarrollo cultural define la historia de la civilización de una nación. La completa destrucción de la cultura de un pueblo conduce al exterminio de la nación. Naciones antiguas con civilizaciones cargadas de gloria desaparecieron cuando se destruyó su cultura, a pesar de que sus etnias sobrevivieran.

China es el único país que posee una civilización con 5.000 años de historia. La destrucción de su cultura tradicional es un crimen imperdonable.

La cultura china, sobre la que existe la creencia de que fue transmitida por Dios, se inició con mitos como:

  • la creación del cielo y de la tierra por Pangu1,

  • la creación de la humanidad por Nüwa2,

  • la identificación de cientos de hierbas medicinales que hizo Shengnong3

  • y la invención de Cangjie4 de los ideogramas chinos

“El hombre sigue a la Tierra, la Tierra sigue al Cielo, el Cielo sigue al Dao, y el Dao sigue lo que es natural.”5 La sabiduría daoísta de unidad entre el Cielo y la humanidad corre por las venas de la cultura china.

“El gran aprendizaje fomenta la cultivación de la virtud.”6

Hace dos mil años, Confucio abrió una escuela para enseñar a la sociedad el pensamiento confuciano representado en las cinco virtudes cardinales de benevolencia, rectitud, decoro, sabiduría y lealtad. En el siglo I, el budismo de Sakya Muni arribó a China con la bandera de la misericordia y la salvación de todos los seres. Entonces la cultura china se amplió y se profundizó. Así, el confucianismo, el daoísmo y el budismo se convirtieron en credos complementarios en la sociedad china, y llevaron a la dinastía Tang (618 a 907 d.C.) a la cima de su gloria y prosperidad, tal como es conocido por todo el mundo.

Aunque el pueblo chino ha sufrido numerosas invasiones y ataques a lo largo de su historia, su cultura tradicional siempre manifestó una gran resistencia y energía, y su esencia continuó transmitiéndose a través de las generaciones. La unidad del Cielo y la humanidad representa la cosmogonía de nuestros ancestros. Debemos al sentido común la idea de que “lo bueno es recompensado y lo malo es castigado”. Es una virtud elemental no hacerle a otro lo que uno no quiere que le hagan. Lealtad, devoción filial, dignidad y justicia son los parámetros sociales del hombre en este mundo, y las cinco virtudes cardinales de Confucio, de benevolencia, rectitud, decoro, sabiduría y lealtad, constituyen la piedra basal para la moral personal y social. Con estos principios rectores, la cultura china encarnó la honestidad, la amabilidad, la armonía y la tolerancia.

Los entierros de los ciudadanos chinos comunes rendían tributo “al Cielo, a la Tierra, al emperador, a los padres y al maestro.” Ésta era una expresión cultural de las raíces tradicionales chinas profundas, que veneraban a Dios (el Cielo y la Tierra), la lealtad a la Patria (el emperador), los valores familiares (los padres) y el respeto por los maestros y la gente mayor. La cultura tradicional china perseguía la armonía entre el hombre y el universo y enfatizaba la ética y la moralidad del individuo. Se basaba en la fe de las prácticas de cultivación del confucianismo, del budismo y del daoísmo, y brindaba al pueblo chino tolerancia, progreso social y un resguardo para la moral humana y las debidas creencias.

Contrariamente a la ley, que dicta reglas rígidas, la cultura actúa como un limitador moderado. La ley impone un castigo después de que se comete un crimen; en cambio la cultura, al alimentar la moral, impide que el crimen suceda. Los valores morales de una sociedad suelen reflejarse en su cultura.

En la historia china, la cultura tradicional vivió su apogeo durante la próspera dinastía Tang, en coincidencia con el cenit del poder de la nación china. La ciencia también atravesaba un buen momento y gozaba de gran fama en todo el mundo. Los estudiosos llegaban de Europa, Oriente Medio y Japón para estudiar en Chang’an, la capital de la dinastía Tang. “Los países limítrofes veían a China como su estado soberano, y viajaban para rendirle homenaje”7.

Después de la dinastía Qin (221-207 a. C.), en muchas ocasiones China fue ocupada por grupos minoritarios. Estos grupos tuvieron períodos de predominio durante las dinastías Sui (581-618 d. C.), Tang (618-907 d. C.), Yuan (1271-1361 d. C.) y Qing (1644-1911 d. C.), y en otras épocas. No obstante, casi todos terminaron asimilando las costumbres chinas. Éste es un hecho que demuestra el gran poder de integración de la cultura tradicional de este país. Como dijo Confucio, “(Así) si las personas de lejos no aceptan lo nuestro, debemos convencerlas cultivando (nuestra) cultura y virtud”8.

Desde que en 1949 llegó al poder, el PCCh destinó los recursos nacionales a destruir la cultura tradicional china. Esta mala acción no se origina en una búsqueda de industrialización ni en posturas tontas de veneración a la civilización occidental. Más bien obedece a que la ideología inherente al PCCh y la cultura tradicional china son como el agua y el fuego. Así, la destrucción de la cultura china fue algo planeado, bien organizado y sistemático, sustentado por el uso de la violencia de Estado. Desde su consolidación, el PCCh nunca dejó de “revolucionar” la cultura china para exterminar su espíritu.

Aún más despreciable que esta destrucción es el mal uso intencional y la alteración solapada de la cultura tradicional que hace el PCCh, mediante el método de “tomar la flor y plantarla en el árbol”. El PCCh resalta las partes malas de la historia china, todo lo que ocurría cuando las personas se apartaban de los valores tradicionales, como las luchas internas de poder en la familia real, el empleo de tácticas negativas y la conspiración, y el ejercicio de la dictadura y el despotismo. El PCCh recurrió a ejemplos aislados de la historia para crear su propio conjunto de parámetros morales, de maneras de pensar y su sistema de discurso. Con esto logró crear la impresión de que la “cultura partidaria” es realmente la heredera de la cultura tradicional china. El PCCh incluso aprovechó la aversión que algunas personas sienten por la “cultura partidaria” para incitar a que el pueblo se aleje aún más de la auténtica tradición china.

Este proceso ha traído consecuencias nefastas para China. La gente no sólo perdió sus principios morales, sino que fue víctima de un adoctrinamiento con las teorías perversas del PCCh.

Comentario 5 - La confabulación de Jiang Zemin con el PCCh para perseguir a Falun Gong

Prólogo

Zhang Fuzhen, una mujer de treinta y ocho años, era una empleada del Parque Xianhe, en la ciudad de Pingdu, provincia de Shandong, China. Fue a Beijing para presentar una apelación en favor de Falun Gong en noviembre de 2000; luego de presentarla, fue secuestrada por las autoridades. Según fuentes carcelarias, la policía torturó y humilló a Zhang Fuzhen desnudándola y rapándole la cabeza. Estaba atada todo el tiempo a una cama con las extremidades estiradas, con lo cual debía orinar y defecar en esa posición, sobre su lecho. Después, la policía le inyectó una droga venenosa desconocida. Luego de la inyección, Zhang sintió tanto dolor que estuvo cerca de perder la razón. Padeció sufrimientos indescriptibles en esa condición, hasta que murió. Unos funcionarios de la Oficina 610 fueron testigos de todo el hecho. (Tomado de un informe del sitio web de Minghui, 31 de mayo de 2004.)1

La Señora Yang Lirong, de treinta y cuatro años, vivía en la calle Beirnen, en la ciudad de Dingzhou, distrito de Baoding, provincia de Hebei. La policía solía acosar e intimidar a su familia a raíz de su condición de practicante de Falun Gong. El 8 de febrero de 2002, después de una redada policial nocturna, el esposo de Yang, un operador vehicular en la Oficina de Padrones y Meteorología, quedó traumatizado y con miedo de perder su trabajo. No podía soportar la tremenda presión que había tenido que soportar esa noche. A la mañana siguiente, mientras sus padres estaban afuera, estranguló a su esposa. Así fue la trágica muerte de Yang Lirong, con un hijo de diez años que quedaba sin madre. Momentos después, su esposo informó del hecho a las autoridades, y la policía se dirigió rápidamente al lugar para realizarle una autopsia al cuerpo de la mujer. Empezaron a sacarle varios órganos del cuerpo, mientras el cuerpo todavía irradiaba calor y sangraba constantemente. Una persona de la Oficina de Seguridad Pública de Dingzhou declaró: “Esto no es una autopsia, ¡es una vivisección!”. (Tomado de un informe del sitio web de Minghui, 25 de septiembre de 2004.)2.

En el Campo de Trabajo Forzado de Wanjia, provincia de Heilongjiang, una mujer embarazada de siete meses fue colgada de una viga. Le ataron las manos con una soga áspera que pasaba por una polea sujetada a la viga, a unos tres o cuatro metros de altura. Le quitaron el banco sobre el que estaba parada y la dejaron colgando en el aire. Un extremo de la soga pasaba a través de la polea, y el otro era sostenido por los guardias de la prisión. Cuando los guardias tiraban de la soga, ella quedaba suspendida en el aire; cuando los policías soltaban la soga, ella caía rápidamente al piso. Esta embarazada sufrió torturas tan dolorosas que tuvo un aborto espontáneo. El detalle macabro fue que obligaron a su esposo a presenciar la tortura de su esposa. (Tomado de un informe del sitio web de Minghui, 15 de noviembre de 2004, sobre una entrevista con Wang Yuzhi, practicante de Falun Gong, quien recibió torturas durante más de cien días en el Campo de Trabajo Forzado de Wanjia)3.

Estas tragedias espantosas sucedieron en la China actual y las padecen los practicantes de Falun Gong, objeto de persecuciones brutales. Los casos mencionados son sólo algunos en una avalancha de casos que tuvieron lugar en los últimos cinco años.

Desde que a fines de los años setenta China inició un proceso de reformas económicas, el PCCh ha hecho grandes esfuerzos por construir una imagen positiva y liberal ante la comunidad internacional. Sin embargo, la reciente persecución a Falun Gong, la violación a los derechos humanos más grande perpetrada por el PCCh, sangrienta, irracional, masiva y encarnizada, ha permitido que la comunidad internacional sea testigo una vez más de la realidad del PCCh. La gente solía echarle la culpa a la escasa moralidad de los policías por las atrocidades cometidas dentro del sistema legal y policial de China, y quería creer que el PCCh se había reformado y respetaba los derechos humanos. La brutal persecución practicada en todos los niveles de la sociedad china contra Falun Gong rompió con esa ilusión. Mucha gente ahora se pregunta cómo pudo ocurrir en China un hecho tan sangriento y absurdo. Si se estaba recuperando el orden social después del caos de la Revolución Cultural terminada veinte años atrás, ¿por qué volvió a entrar China en una pesadilla semejante? ¿Por qué Falun Gong, que sostiene los valores de “Verdad, Benevolencia y Tolerancia” y que se ha difundido en más de sesenta países, es víctima de esta cacería ejecutada solamente por el régimen chino y no por ningún otro gobierno del mundo? En esta persecución, ¿qué relación existe entre Jiang Zemin y el PCCh?

Jiang Zemin carece tanto de integridad moral como de idoneidad ejecutiva. Sin una maquinaria violenta finamente calibrada como la del PCCh, basada en el asesinato y la mentira, Jiang nunca hubiera podido propagar este genocidio a toda China, que incluso se ha extendido al extranjero mediante las embajadas chinas en el resto del mundo. De la misma manera, al PCCh le habría costado ir contra la corriente histórica actual y la atmósfera generada por su actual política de apertura, así como sus esfuerzos para integrarse al mundo, si no hubiera un dictador testarudo y malévolo como Jiang Zemin empecinado en imponer su voluntad. La reciprocidad y el apoyo mutuo entre Jiang Zemin y el espectro perverso del PCCh han llevado el grado de perversidad de esta persecución a un nivel sin precedentes; así como la resonancia de los gritos de un escalador en una montaña con nieve acumulada puede causar una avalancha con consecuencias catastróficas.

Comentario 4 - El PCCh es una fuerza que se opone al universo

Prólogo

 
El pueblo chino le da mucha importancia al “Dao”, o el Camino. En tiempos antiguos, un emperador brutal era visto como “un soberano decadente que carece de Dao”. Si un comportamiento no se ajustaba a los estándares de moralidad —idea que en chino denotan dos ideogramas, Dao De, que significan “Dao” y “virtud”—, se decía que “no seguía el principio del Dao”. Hasta los campesinos en armas desplegaban banderas que proclamaban “encuentren el Dao en nombre del cielo”. Lao Zi1 dijo: “Hay algo misterioso y completo, que existe desde antes que el Cielo y la Tierra. Silencioso, sin forma, cabal e inmutable. Morador eterno de la perfección, omnipresente, es la madre de todas las cosas. No sé su nombre; lo llamo el Camino”. Estas palabras sugieren que el mundo está formado del Dao.

En los últimos cien años, la repentina invasión del espectro comunista ha creado una fuerza que se opone a la naturaleza y a la humanidad, y que causa ilimitado sufrimiento y tragedia. Este espectro llevó a la civilización al borde de la destrucción; cometió toda suerte de atrocidades que violan el Dao y enfrentan al Cielo y la Tierra, y así se ha vuelto una fuerza de maldad extrema contra el universo.

“El hombre sigue a la Tierra, la Tierra sigue al Cielo, el Cielo sigue al Dao, y el Dao sigue lo que es natural”2 Desde la antigüedad, los chinos creían en fusionarse, armonizarse y coexistir con el cielo. La humanidad se integra con el Cielo y la Tierra, y existe en mutua dependencia con ellos. El Dao del universo no cambia. El universo marcha de acuerdo con el Dao en un orden natural. La Tierra sigue los cambios del Cielo; así, tiene cuatro estaciones. Al seguir el orden natural del Cielo y la Tierra, la humanidad disfruta de una vida de gratitud y bendiciones. Esto se percibe en la expresión “sincronización de los fenómenos celestiales, la situación favorable de la tierra y la armonía entre la gente”3 Según el pensamiento chino, la astronomía, la geografía, el calendario, la medicina, la literatura y hasta las estructuras sociales siguen este principio.

Sin embargo, el Partido Comunista fomenta la idea de que “el hombre debe vencer definitivamente al Cielo” y la “filosofía de la lucha”, posturas que desafían al Cielo, la Tierra y la naturaleza. Mao Zedong dijo: “Hay infinita dicha en luchar contra el Cielo; hay infinita dicha en luchar contra la Tierra; hay infinita dicha en luchar contra la humanidad”. Quizás el Partido Comunista sintió verdadero placer con estas luchas, pero el pueblo las pagó con sufrimientos terribles.

Comentario 3 - La tiranía del PCCh

Prólogo

Cuando se habla de tiranía, los chinos recordarán el régimen opresivo de Qin Shi Huang (259-210 a. C.), primer emperador de la dinastía Qin, quien quemó libros de filosofía y enterró vivos a eruditos confucionistas. El trato despiadado de Qin Shi Huang hacia su pueblo derivaba de su política de “sostener la autoridad con todos los recursos que haya bajo el cielo”1 Esta política se manifestaba en cuatro aspectos principales: cobrar impuestos excesivamente altos; desperdiciar el trabajo humano en proyectos para su propia idolatría; practicar torturas brutales bajo leyes draconianas, aplicar los castigos incluso a los familiares y vecinos del infractor, y controlar la mente de la población a través del bloqueo de todas las vías de pensamiento y expresión, quemando libros y enterrando vivos a los intelectuales. Bajo el régimen de Qin Shi Huang, la población china alcanzaba los 10 millones de habitantes; el emperador reclutó a más de 2 millones para realizar trabajos forzados. Qin Shi Huang también llevó sus leyes inhumanas al terreno de lo intelectual, y prohibió la libertad de pensamiento en todos los niveles. Durante su gobierno, fueron asesinados miles de eruditos confucionistas y funcionarios que criticaron al gobierno.

Comparados con “la Qin de los lobos y los tigres”, (i.e.: Qin fue una dinastía tiránica) la violencia y los abusos del Partido Comunista chino (PCCh) de nuestros días, son aún más severos que los de la tiránica dinastía Qin. La filosofía del PCCh tiene a la lucha armada como elemento principal, y su régimen de control está basado en una serie de “luchas de clases”, “luchas de líneas” y “luchas ideológicas”, dentro de China y en el exterior. Mao Zedong, el primer líder del PCCh desde la fundación en 1949 de la República Popular China (RPC), lo expresó de manera categórica: “Lo que hizo Qin Shi Huang no fue gran cosa. Él mató a 460 pensadores, nosotros asesinamos a 46.000 intelectuales. Hay gente que nos acusa de practicar una dictadura como la de Qin Shi Huang, y nosotros decimos que es verdad. El problema es que no nos dan el crédito suficiente, así que tenemos que hacerlo nosotros mismos”2

Repasemos los arduos cincuenta y cinco años que lleva China bajo el régimen del PCCh. Dado que en su filosofía fundadora la “lucha de clases” aparece en primer lugar, desde que subió al poder el PCCh no escatimó esfuerzos para cometer un genocidio clasista; su reino del terror logró esto con la revolución violenta. Las matanzas y los lavados de cerebro se usaron a brazo partido para suprimir todas las creencias que no fueran la teoría comunista, y así correr el telón para el movimiento de “crear a Dios”. El PCCh impulsó una campaña tras otra para mostrarse infalible y erigirse en Dios. Siguiendo sus políticas de lucha de clases y revolución violenta, el PCCh buscó purgar a los disidentes y enfrentar a las clases sociales mediante la violencia y el engaño, para obligar a todo el pueblo chino a convertirse en sirvientes dóciles de su régimen tiránico.

Comentario 2 - Los comienzos del Partido Comunista Chino

Prólogo

Según el libro “Explicando los ideogramas simples y analizando los ideogramas compuestos”1 (Shuowen Jiezi), escrito por Xu Shen (fallecido en 147 d. C.), el ideograma tradicional chino Dang quiere decir “partido” o “banda” y está compuesto por dos radicales que significan “todavía” o “inclusive” y “oscuro” o “negro”, respectivamente. Si unimos los dos radicales, el ideograma significa “la oscuridad todavía”. Partido o miembro del partido (que también puede interpretarse como “banda” o “miembro de la banda”) tiene una connotación negativa en chino. Confucio dijo: “un hombre noble tiene orgullo pero no agresión, es sociable pero no forma partidos”. En Analectas (Lunyu), la interpretación de Confucio sobre este ideograma sostiene que aquellas personas que se ayudan a ocultar sus crímenes conforman una banda (partido)2. Las camarillas políticas de la historia China fueron conocidas como Peng Dang sinónimo de “bandas de truhanes”, lo cual tiene una implicación con el pandillerismo para propósitos egoístas y muestra la asociación de la política con la delincuencia en la cultura tradicional china.

Con todo esto, ¿cómo es que el Partido Comunista surgió, creció y llegó a tomar el poder político en la China contemporánea? El Partido Comunista chino (PCCh) ha inculcado constantemente al pueblo chino, que la historia y el pueblo han elegido al PCCh, y que “sin el PCCh no existiría una nueva China”.

¿El pueblo chino eligió al Partido Comunista, o fueron los comunistas quienes formaron un partido (banda) y obligaron al pueblo chino a aceptarlo? Las respuestas deben buscarse en la historia.

Desde la última etapa de la dinastía Qing (1644-1911) hasta los primeros años de la República (1911-1949), China sufrió fuertes golpes externos e intentó amplias reformas internas. La sociedad china vivió períodos de agitación muy profunda. Muchos intelectuales y personas con ideales elevados quisieron salvar al país y a su gente. Sin embargo, el caos y las crisis nacionales los llevaron a aumentar la ansiedad, que se convirtió primero en desilusión y luego en desesperación total. Al igual que las personas que recurren al primer médico que encuentran cuando están enfermas, los intelectuales fueron a buscar soluciones fuera de China. Cuando se frustraron con los sistemas británicos y franceses, cambiaron al método ruso. No dudaron en prescribir el remedio más extremo para la enfermedad, con la esperanza de que China se recuperaría de inmediato.

El Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919 fue una clara manifestación de esta desesperación. Algunos defendieron el anarquismo, otros propusieron echar por tierra la doctrina de Confucio, y otros aun sugirieron importar culturas del extranjero. En todos los casos, rechazaban la cultura tradicional china y se oponían a la doctrina confuciana del camino medio. Ávidos por encontrar un atajo, abogaron por la destrucción de todo lo tradicional. Los miembros radicales de este movimiento, por un lado, no daban con la manera de servir al país, y por otro, creían firmemente en sus propios ideales y deseos. Ellos sentían que el mundo no brindaba esperanzas y que sólo ellos habían encontrado el mecanismo para el desarrollo de China. Y se entusiasmaban con la revolución y la violencia.

Diferentes circunstancias condujeron a varios grupos a elaborar diferentes teorías, principios y caminos. Uno de estos grupos entró en contacto con representantes del Partido Comunista soviético. La idea marxista-leninista de “usar la revolución violenta para alcanzar el poder político” seducía su mente ansiosa, y cuadraba con sus deseos de salvar al país y a su pueblo. Así, inmediatamente formaron una alianza: introdujeron el comunismo, un concepto completamente desconocido y foráneo para la nación china. Trece representantes asistieron al primer congreso del Partido Comunista chino. Con el tiempo, algunos de ellos murieron, otros escaparon, y otros, traicionando al PCCh o aprovechando la oportunidad, se plegaron a las fuerzas japonesas de ocupación, o abandonaron el Partido para unirse al Kuomintang (Partido Nacionalista; o, KMT. En 1949, cuando el PCCh tomó el poder, de los trece miembros originales del Partido sólo quedaban Mao Zedong (también conocido como Mao Tse Tung) y Dong Biwu. Es imposible saber si los fundadores del PCCh eran conscientes en aquel momento de que esta “deidad” que habían introducido desde la Unión Soviética era, en realidad, un espectro maligno, y que el remedio que ellos buscaban para fortalecer la nación era verdaderamente un veneno mortal.

El Partido Comunista de Todos los Rusos (Bolchevique, después conocido como Partido Comunista de la Unión Soviética), que acababa de triunfar en su revolución, ambicionaba a China. En 1920, la Unión Soviética creó la Oficina del Lejano Oriente en Siberia —una rama de la Tercera Internacional o Komintern— para fundar partidos comunistas en China y otros países de la región. El vicedirector de la Oficina, Grigori Voitinsky, contactó a Li Dazhao y juntos prepararon la fundación del Partido Comunista chino. Li arregló que Voitinsky se encontrase en Shanghai con el otro líder comunista, Chen Duxiu.

En junio de 1921, Zhang Tailei llegó a Irkutsk en Siberia, donde presentó una propuesta a la Oficina del Lejano Oriente para establecer el PCCh como una rama del Komintern. El 23 de Julio de 1921, con la colaboración de Nikolsky y Maring, de la Oficina del Lejano Oriente, se fundó oficialmente el PCCh.

El movimiento comunista fue así introducido en China como un experimento, pero desde entonces el PCCh se impuso por sobre todo y lo conquistó todo a su paso, lo que llevó a China a padecer una catástrofe tras otra.

Los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista Chino

Da Jiyuan-La Gran Época / 02.03.2007

Más de una década después de la caída de la Unión Soviética y de los regímenes comunistas de Europa del Este, vemos el rechazo que genera el comunismo en todo el mundo. La desaparición del Partido Comunista chino (PCCh), principal referente del remanente comunista, es sólo una cuestión de tiempo.

Comentario 1 - ¿Qué es el Partido Comunista?

Prólogo

Hace más de cinco mil años, el pueblo chino nació y se estableció sobre la tierra regada por los ríos Amarillo y Yangtze. Este pueblo ha creado una cultura espléndida con más de una decena de dinastías, durante las cuales hubo florecimientos y deterioros, que llevaron a esta civilización a levantarse y caer como olas inmensas, en un espectáculo que conmueve el corazón.

El año 1840, que suele ser considerado por los historiadores como el inicio de la era contemporánea china, marcó el comienzo del camino de China, de la edad tradicional a la modernidad. La civilización china vivió cuatro grandes episodios de crisis y de respuesta a esas crisis. Los primeros tres son: la invasión de la fuerza aliada anglo-francesa a Beijing durante los primeros años de la década de 1860; la guerra entre China y Japón de 1894, y la guerra entre Rusia y Japón en el noreste de China en 1906. A estos tres episodios, China respondió con el Movimiento de Occidentalización, caracterizado por la importación de bienes y armas, las reformas institucionales propiciadas por el Movimiento de Reforma de 18981 y la Ley Constitucional de la dinastía Qing; y más adelante, con la Revolución Democrática de 19112.

Dado que después de la Primera Guerra Mundial, los intereses de China —uno de los países victoriosos— no fueron respetados por los otros poderes, muchos chinos consideraron que las primeras tres respuestas habían sido totalmente inefectivas. Por ello, surgió el Movimiento del Cuatro de Mayo3, que encabezaría una nueva respuesta, que culminó en la completa occidentalización de la cultura china mediante la importación del movimiento comunista y la revolución extrema.

Los presentes Comentarios tratan acerca de los efectos de la última respuesta, es decir, la aparición del comunismo y el Partido Comunista. Analizaremos en detalle los últimos ciento sesenta años de la historia de China, durante los cuales cerca de cien millones de personas han muerto de manera no natural, y han desaparecido casi toda la cultura y la civilización tradicional china, como consecuencia de la elección que China ha hecho o, mejor dicho, que le fue impuesta.

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