Cómo se enriqueció Gu Kailai con la persecución a Falun Gong

Wen Hua - La Gran Época / 18.08.2012

El juicio a la multimillonaria china Gu Kailai por el asesinato del empresario británico Neil Heywood se trató de una especie de show. El objetivo de la obra fue ocultar los terribles crímenes, en vez de sacarlos a la luz.

De acuerdo con información publicada por la prensa estatal, la corte aceptó la confesión de Gu de que había asesinado a Heywood por miedo a que dañara a su hijo. Se trata de argumentos de distracción que justificarían que la sentencia no fuera tan dura, dado el supuesto arrepentimiento y su miedos de madre.

Si la corte hubiera decidido prestar atención a la relación comercial entre Gu y Heywood, hubiera descubierto que los dos se enriquecieron durante 13 años con los asesinatos de cientos o miles de personas –el número real de víctimas no puede confirmarse. Esos son los crímenes que los procedimientos de la Corte Popular Intermedia de la ciudad de Hefei quiso ocultar.

La historia comienza en la ciudad de Dalian, en la provincia de Liaoning, noreste de China, en 1999. El marido de Gu, Bo Xilai, lleva seis años como intendente de la ciudad portuaria. Estaba insatisfecho en ese lugar, aparentemente exiliado de las altas esferas del poder.

Gu compartía su descontento. Hermosa, con estilo, fuerte e inteligente, con una maestría en Política de la Universidad de Beijing, Gu admiraba a una americana –de acuerdo con el Wall Street Journal– y soñaba con ser la Jacqueline Kennedy de China. Dalian era un escenario muy pequeño para ella.

Pero una conversación que tuvo Bo con el entonces líder del PCCh, Jiang Zemin, cambiaría para siempre los destinos de Bo y Gu.

El periodista Jiang Weiping informó sobre esta conversación en un artículo que publicó en 2009, luego de emigrar a Canadá. En 2002, Jiang Weiping había publicado un artículo acusando a Bo de corrupción, y a cambio, Bo lo mandó a arrestar bajo los cargos de revelar secretos de Estados e incitar a la subversión. Luego hizo que lo sentenciaran a siete años de prisión.

El chofer de Bo, un hombre llamado Wang, contó a Jiang Weiping lo que había ocurrido entre Bo y Jiang Zemin.

“Debes mostrar tu dureza al manejar a Falun Gong, similar a la dureza que demostró Hu Jintao para manejar los disturbios en el Tíbet en 1989; ese será tu capital político”, dijo Jiang Zemin a Bo.

Practicantes encarcelados

Bo y Gu no necesitaron que les insistieran. Mientras muchos de los más altos funcionarios del PCCh y funcionarios provinciales no mostraron entusiasmo cuando el 20 de julio de 1999 Jiang Zemin lanzó su campaña para erradicar a la disciplina espiritual Falun Gong, Bo y Gu lo aprovecharon como una oportunidad para salir de Dalian.

La ciudad pronto se convirtió en un infierno para los practicantes de Falun Gong, y así comenzó el ascenso de Bo. En 1999 fue nombrado jefe del PCCh en la ciudad de Dalian –el cargo más poderoso en Dalian. En 2000 lo nombraron gobernador interino de la provincia de Liaoning, y en 2001, gobernador. Para 2002 ya era miembro del Comité Central del PCCh y estaba en el centro de la política nacional.

Mientras, los practicantes de Falun Gong se dirigían de a miles a Beijing, con el fin de decirle al PCCh que detuviera la persecución. Las cárceles y campos de trabajo forzado en Beijing y alrededores estaban abarrotados. Bo vio otra oportunidad de congraciarse con Jiang Zemin.

Bo tomó la delantera en construir y expandir cárceles y campos de trabajo forzado a gran escala en la provincia de Liaoning, incluyendo: la cárcel de Dalian, la cárcel de Nanguanling, la cárcel de Jinzhou, la cárcel de Wafangdian, el campo de trabajo forzado de Zhoushuizi y el centro de detención de Yaojia.

Bo también agrandó el campo de trabajo forzado de Masanjia en la ciudad de Shenyang, convirtiéndolo en la prisión más grande de China. También agrandó el campo de trabajo forzado de Longshan y el campo de trabajo forzado de Shenxin, entre otros.

Bo organizó para que estas instalaciones nuevas se llenaran con los excedentes de Beijing, por lo que sus cárceles y campos de trabajo forzado llegaron a albergar a practicantes de todas partes de China. En particular, Bo se llevaba a los practicantes que habían sido arrestados en Beijing y se habían rehusado a dar sus nombres.

Oportunidad de negocios

Aunque primero Bo y Gu consideraron a la persecución como una oportunidad de escalar en los rangos del PCCh, Gu rápidamente vio algo más en todos los practicantes que abarrotaban las nuevas cárceles de Bo: una oportunidad de llenarse de dinero. De acuerdo con una fuente familiarizada con el caso, Neil Heywood la acompañó desde el principio como un aliado de confianza cuando ella comenzó a hacer dinero con los órganos y los cuerpos de los practicantes.

En agosto de 1999, Gunter von Hagens abrió su primera fábrica de procesamiento de cadáveres en Dalian. Mediante un proceso que von Hagens dice haber inventado en la década de 1970 llamado plastinación, mediante la cual los fluidos del cuerpo son reemplazados por polímeros, la fábrica se dedicaba a preservar los cuerpos humanos con fines de investigación y exhibición.

En 1995, von Hagens comenzó a armar exhibiciones con sus cuerpos preservados, convirtiendo su invento en una industria lucrativa. De hecho, las exhibiciones presentadas por von Hagens y sus competidores en todo el mundo han atraído a millones de personas y facturado cientos de millones de dólares.

La fábrica contaba con la aprobación del Buró de Comercio Internacional y Cooperación Económica de Dalian y el Buró Industrial y Comercial de Dalian. Bo se encargó personalmente de aprobar el registro.

Con una inversión inicial de U$S 15 millones, la fábrica estaba ubicada en la zona de alto desarrollo tecnológico de Dalian, un hermoso lugar al pie de las montañas y cerca del océano.

Von Hagens contó al New York Times que había instalado la fábrica en Dalian porque allí había obreros baratos, estudiantes entusiastas, pocas restricciones gubernamentales y un fácil acceso a cadáveres chinos, los cuales utiliza principalmente con propósitos experimentales y de investigación médica, no para exhibiciones, según von Hagens.

Cuerpos no reclamados

La fábrica de von Hagens tenía fácil acceso a cadáveres chinos, de acuerdo con el New York Times, porque usaba lo que la ley china designaba como cuerpos no reclamados. Von Hagens contó al New York Times que después de las nuevas regulaciones promulgadas en julio de 2006, “Ahora es difícil [usar cuerpos no reclamados]”.

Según el artículo 348 de la interpretación de la Ley de Procedimiento Penal de la Corte Suprema Popular de China, se supone que la familia de un criminal ejecutado debe ser notificada de que puede pasar a retirar el cuerpo dentro de un periodo específico de tiempo.

“Si la familia del criminal no reclama el cuerpo antes de la fecha especificada”, dice la interpretación, “la corte popular notificará a las organizaciones relacionadas para que se encarguen del cuerpo o de los restos”.

El artículo 348 efectivamente deja una brecha abierta para que las cortes y los oficiales de seguridad pública manejen a su criterio todo cuerpo designado como no reclamado.

Peng Yongfeng solía ser abogado en China. En una entrevista con la radio Sonido de la Esperanza, dijo que el artículo 348 de hecho otorga a la corte el derecho de cremar el cuerpo de un prisionero, y por lo tanto, también remover los órganos del prisionero antes de cremar el cuerpo, sin notificar a la familia.

De hecho, cuando los familiares de practicantes de Falun Gong fueron notificados para reclamar los cuerpos de sus seres queridos, a menudo se les entregó una caja con cenizas, de acuerdo a relatos publicados en el sitio web de Falun Gong, Minghui. Las familias no tienen forma de verificar de quién son las cenizas que reciben.

Las circunstancias de la persecución a Falun Gong hacen a los practicantes particularmente vulnerables a ser tratados como no reclamados.

En un capítulo de su libro Órganos del Estado, el vocero del Centro Informativo de Falun Dafa, Erping Zhang, explicó por qué es común que los practicantes no revelen su identidad al ser arrestados. Si revelan sus nombres, entonces todos los familiares y colegas del practicante sufrirán las consecuencias. Al no revelar sus identidades, los practicantes protegen a sus seres queridos.

Los practicantes no identificados, por definición son catalogados como “no reclamados” en caso de ser ejecutados, ya que la policía no tiene manera de contactar a sus familiares. Del mismo modo, los familiares de quienes no dieron sus nombres no tienen forma de saber qué fue de ellos, lo que libera a las autoridades de tener que rendir cuentas.

Entonces, la policía y las cortes tienen total libertad para disponer de los cuerpos no reclamados –por ejemplo, vendiéndolos al mejor postor.

Suministro de cadáveres

Gu descubrió que había dos maneras de convertir a los practicantes detenidos en dinero. Los órganos podían ser extirpados y utilizados para trasplantes en los hospitales de Liaoning, y los cuerpos podían ser vendidos a las fábricas de plastinación.

Von Hagens contó al New York Times que su socio comercial, el Dr. Shui Hongjin, había instalado una fábrica competidora y estaba abasteciendo a sus competidores de cuerpos plastinados.

Von Hagens y Sui separaron sus caminos en 2000. Desde entonces, se abrieron más fábricas de plastinación en Dalian, y China comenzó a ser reconocida como el mayor exportador de cadáveres del mundo. De acuerdo con Radio Free Asia, un cuerpo plastinado puede venderse por un millón de dólares.

De acuerdo con la fuente de La Gran Época, Gu y Heywood estaban en el epicentro del desarrollo de esta nueva industria. La fuente aseguró que ellos suministraban a las fábricas de cuerpos de practicantes de Falun Gong, los cuales constituían la mayor parte de los cuerpos provenientes de fuentes chinas que recibían las fábricas de plastinación de Dalian.

Gu era el cerebro del manejo financiero, de la publicidad online tanto en China como en el extranjero, y de la apertura de canales de exportación para el tráfico de órganos y cuerpos humanos, de acuerdo con la fuente.

La Gran Época no tiene información al respecto de que Von Hagens y otros propietarios de fábricas de plastinación supieran que los cuerpos que recibían, supuestamente de escuelas de medicina de Dalian, eran de practicantes de Falun Gong asesinados.

De acuerdo con la fuente de La Gran Época, Gu asesinó a Heywood porque había comenzado a hablar sobre sus negocios con los cuerpos de practicantes de Falun Gong en Dalian. El asesinato no tuvo nada que ver con proteger al hijo de Gu.