“La tortura destruyó cada pedazo de mi dignidad”, dice practicante de Falun Gong

Por  Matthew Robertson  /  29.11.2010

Campaña masiva delavado de cerebro utiliza la tortura y la destrucción de la personalidad para “reeducar” minoría en China.   

El señor Chen Gang tiene 38 años, y antes de radicarse en Estados Unidos fue jefe de logística de la fábrica de cerveza Carlsberg en Beijing. A toda la familia de Chen le gusta la música; su padre era director de la Orquesta Filarmónica Central de Beijing, y su madre también formaba parte de ella como flautista. Él mismo toca el fagott. Chen también sabe lo que significa ser sometido a un lavado de cerebro.
El año 2000, Chen Gang fue detenido por practicar Falun Gong, y enviado al campo de trabajos forzados de Tuanhe, en los suburbios de Beijing. Allí tuvo que soportar 18 meses de encarcelamiento y torturas, hasta que su espíritu se quebró y  aceptó ser reeducado.
“La policía me torturó hasta destruir cada pedazo de mi dignidad, de mi inocencia y de mis creencias. Me obligaron a convertirme en alguien al que yo despreciaba. Mancharon mi personalidad y mi alma y pisotearon mis esperanzas de piedad y sabiduría. Me llevaron a un estado del arrepentimiento, pudor y autodesprecio", declaró Chen.
Lo que el Partido Comunista Chino (PCCh) hizo con el señor Chen es lo mismo que intentará hacer con el 75 % de los practicantes de Falun Dafa que el régimen tiene registrados en China, según documentos disponibles en páginas web del PCCh y documentos internos recibidos por el Centro de Información de Falun Dafa.
Esta nueva campaña de tres años costará miles de millones de yuanes y, dependiendo de la eficiencia de la persecución, habrá millones o decenas de millones de víctimas.
Campañas de reeducación
Se podría afirmar que el espíritu del PCCh que conquistó China se formó gracias a masivos lavados de cerebros. En los años 40, el PCCh utilizó métodos de lavado de cerebro, también llamados reeducaciones, transformaciones, conversiones obligatorias, procesos de cambios de pensamiento o reprogramaciones ideológicas, llevados a cabo en sus propios cuadros en el reducto de montaña Yan'an durante la guerra contra Japón.
Después de la toma de poder por parte del partido, se utilizaron los mismos métodos en amplias capas de la población, en todos los niveles, especialmente contra intelectuales, "explotadores capitalistas" y "pequeños burgueses". Como cada nueva campaña tenía un fin concreto, se buscaba siempre nuevos grupos para la reeducación del pensamiento.
A principios de julio de 1999, como parte de los esfuerzos sistemáticos del entonces máximo líder Jiang Zemin, quien ordenó erradicar a Falun Gong, el PCCh dirigió su atención a "transformar" los pensamientos de los practicantes de Falun Gong.
También conocido como Falun Dafa, Falun Gong es una disciplina espiritual tradicional china que consiste en la práctica de 5 ejercicios de meditación y el estudio de enseñanzas morales basadas en los principios de verdad, compasión y tolerancia. Según declaraciones de funcionarios chinos, a principios de 1999 había entre 70 y 100 millones de practicantes en China.
Reuniones de estudios se organizaron rápidamente para obligar a todos los miembros del partido a renunciar a Falun Gong, y a jurar fidelidad al partido. Esas reuniones eran parecidas a las que se organizaban en las universidades revolucionarias de los años 50 para adoctrinar a los intelectuales.
Las representaciones públicas de adoctrinamiento que se realizaban al comienzo, eran solamente para los miembros del partido que practicaban Falun Gong y fueron la excepción a la regla.
Comúnmente los practicantes de Falun Gong han sido internados en prisiones, campos de trabajos o en instalaciones especiales construidas para el caso. El foco está en la coacción violenta, en vez de un simple estudio político o discusión, según un recuento de experiencias de practicantes publicado en la red.
La psicología de la destrucción de la identidad
Jingduan Yang, director del Instituto Dao de Medicina de Psíquica y Física de Filadelfia, ha realizado entrevistas a practicantes de Falun Gong que fueron víctimas de la campaña estatal de reeducación. Asegura que el proceso fundamental del lavado de cerebro se apoya en el control sobre la información y la privación de la libertad de la persona, y hacer depender su bienestar y su supervivencia de la aceptación de esta información.
"Hay tres componentes principales en el proceso de lavado de cerebro", dice el Dr. Yang en una entrevista. "En primer lugar, el control total sobre la existencia física, financiera y social. En segundo lugar, repetida exposición a información o ideas que tienen que aceptar para sobrevivir. En tercer lugar, la violencia o tortura para aquellos que se oponen a aceptar esta información".
"Mientras se somete a una persona a torturas físicas. y exposición continua a la misma información, el instinto de supervivencia hace que el prisionero comience a aceptar las ideas e información que reciben". "Muchas veces comienzan incluso a creer firmemente en ello", explica.
En tiempos pasados, las ideas e información se referían al marxismo- leninismo, las ideas de Mao y la correcta comprensión de las "contradicciones del pueblo", así como otras consignas comunistas.
Hoy día, el lavado de cerebro debe convencer a los practicantes de Falun Gong que sus creencias son malas, nocivas y egoístas.
Los viejos métodos son empleados, y los complementan con lecciones derivadas de la experiencia e investigación. Desde 1999 se han repartido numerosas becas entre los sociólogos y psicólogos chinos para descubrir cómo se puede hacer más eficiente el proceso de transformación, según relató el Dr. Sun Yanjun, que hasta el año 2009 fue profesor de psicología de la Universidad  Normal de Beijing.
La presión para renunciar no sólo se encuentra cuando los practicantes están en cautiverio, sino que están en toda la sociedad en general. Amigos, familiares y los lugares de trabajo pueden sufrir consecuencias financieras y de otra índole si los practicantes se niegan a renegar de su fe.
En el pasado, los enemigos de clase eran etiquetados como tales a causa de su origen familiar, y estaban efectivamente "perdidos", explica Yang.
Hoy, los practicantes de Falun Gong que reniegan de su fe son liberados de la violencia, pero para demostrar que la transformación es real, se espera que los practicantes se unan a los lavadores de cerebro.
"Aquí, si estás dispuesto a ser reeducado, te utilizarán para reeducar a otros. Te prometen muchos beneficios al ser transformado, así que puedes volver a tu antiguo trabajo, visitar a tu familia e incluso obtener una comida decente, y este tipo de cosas. La escala de la organización de este proceso de lavado de cerebro es enorme”, afirmó Yang.

Tortura y reeducación  
Para aquellos que no están dispuestos a ser reeducados, el tratamiento que reciben es brutal. El Centro de Información de Falun Dafa ha comunicado hace poco la muerte de varios practicantes poco después de ser secuestrados y enviados a lavado de cerebro. Es quizás una señal de que la nueva campaña está intensificando los esfuerzos contra Falun Gong.
Chen fue víctima de privación del sueño; por regla general sólo le estaba permitido dormir de dos a cuatro horas. Si comenzaba a dormirse, los guardianes lo golpeaban o lo pateaban. En una ocasión, fue obligado a estar despierto durante 15 días ininterrumpidamente.  
Fue torturado varias veces con bastones eléctricos de alto voltaje. Los bastones quemaban su piel, todo su cuerpo convulsionaba, y la electricidad afectó su sistema nervioso.  Chen describió la sensación que provoca la tortura mediante electrochoques como quemarse en el fuego o ser mordido por serpientes venenosas.
La tortura más peligrosa que soportó se llama "atado bajo la cama".
Los guardianes ordenaban a diez reclusos golpearlo hasta que su cara no fuera reconocible. Las piernas y los pies estaban atados, a su vez, sus brazos eran atados detrás de la espalda, y finalmente su cuello a sus piernas. Sentía que se ahogaba. Entonces lo arrastraban bajo el somier de madera de una cama y los reclusos se paraban sobre la cama.
Chen decía que tenía la sensación que sus piernas estaban a punto de romperse. Después de soportar esta tortura, no pudo caminar por dos semanas. En la misma época, otro practicante de nombre Lu Changjun quedó paralítico a causa de esta tortura.
"Nunca podré olvidar la agonía", escribió Chen. “Estaba saturado de heridas, mi espalda estaba lastimada. Era como un pez muerto incapaz de moverme de la cama. Lo único que oía eran los gritos agonizantes de los demás practicantes de Falun Gong que eran torturados cruelmente. Las lágrimas fluían por mi cara. Pensaba que incluso el infierno no podría ser peor".
Finalmente cedió y firmó una declaración de reeducación, con la policía filmando todo el proceso. Al terminar le obligaron a leer en voz alta el documento.
"Hasta hoy sigo lamentando lo que hice", dijo Chen días atrás en una entrevista. "Yo solamente quería mantener una pequeña parte de mi corazón que fuera mía, ese soy yo: eso es lo que pienso... Quería guardar esa parte pura en mi corazón, pero para obtener sus bonos, ellos emplean todos los métodos posibles para robarte, incluso, esa pizca diminuta de tu corazón. Eso es lo que llaman reeducación. Y lo que nosotros llamamos lavado de cerebro".