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Por Xin Fei y Feng Yiran / 25 de septiembre de 2008
Ya desde el mes de marzo, varios consumidores informaron el problema con la leche en polvo que recientemente causó la muerte de cuatro niños y la hospitalización de otros 13.000.
Mientras se retiran del mercado diversos productos lácteos chinos causantes de la intoxicación de miles de bebés, se agravan las sospechas de que el régimen chino sabía del problema semanas antes y suprimió el conocimiento público para resguardar su propaganda en vísperas de las Olimpiadas de Beijing.

Cuatro niños muertos y 13.000 enfermos por la ingesta de leche contaminada. (Photo by China Photos/Getty Images)
El producto letal, una fórmula de leche en polvo producida por el Grupo Sanlu -la productora láctea más grande en China-, ha causado la muerte de al menos 4 niños y la hospitalización de otros 13.000; se calcula que el número de intoxicados ascendería a 40.000. Se encontró que lotes de esta fórmula estaban contaminados con melamina, un químico a menudo asociado con la producción de plásticos.
Si bien el tema se hizo público a principios de este mes, según los medios chinos, algunos consumidores ya habían informado –en marzo– un problema con la leche en polvo contaminada Sanlu a la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena de China. En julio, se encontraron casos de cálculos renales en la provincia de Guandong que cuestionaban la calidad de la fórmula Sanlu.
Durante el mismo mes, más padres de Changsha, Nanjing y Beijing enviaron sus quejas. Un informe de Xinhua, la agencia oficial de noticias del régimen, afirma que el Grupo Sanlu había tomado acción, incluyendo la retirada de algunos productos de los supermercados; lo que no explica es por qué no se tomaron medidas oficiales ni se advirtió a la población.
La Cooperativa Fonterra Farmer, de Nueva Zelanda, una empresa accionista conjunta que posee el 43% de las acciones del Grupo Sanlu, supo de la contaminación el 2 de agosto –seis días antes de la Ceremonia de Apertura de las Olimpiadas– y asegura que pidió en más de una ocasión que Sanlu retirara inmediatamente la fórmula contaminada, pero que las autoridades comunistas locales impidieron oficializar la acción.
“Junto con Sanlu, hicimos todo lo posible para quitar el producto de los supermercados”, dijo el jefe ejecutivo de Fonterra, Andrew Ferrier, en una videoconferencia el 15 de septiembre.
“Nosotros, como socios minoritarios, debíamos continuar presionando a Sanlu. Sanlu tenía que trabajar con su propio gobierno para seguir los procedimientos que se les habían asignado”, agregó.
Ante la inacción de las autoridades locales chinas, la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, –contactada por Fonterra– se involucró directamente el 5 de septiembre y, según sus palabras, hizo “sonar el silbato” para pedir a Beijing una recolección completa y pública de los productos contaminados. Tres días después, su reclamo se hizo efectivo.
La primera ministra neozelandesa se limitó a acusar del encubrimiento a las autoridades locales, al opinar que aquellas “pusieron un manto sobre esto y lo trataron sin hacer una retirada oficial”. Por su parte, el titular de Fonterra, Andrew Ferrier, intentó poner un paño frío a indagaciones de la prensa sobre el encubrimiento de Beijing en el marco de las Olimpiadas, reduciendo sus respuestas a “no especulen con cosas como esas”.
Lo cierto es que la seguridad alimenticia es un tema tabú para el régimen chino desde la serie de escándalos que salieron a la luz entre el año pasado y este año por productos alimenticios o farmacológicos chinos contaminados, que involucran la muerte de cientos de personas y mascotas en varios países, la muerte de un diplomático coreano en China por comer un sándwich, etc. En vísperas de las Olimpiadas de Beijing –un período particularmente delicado en cuanto a propaganda política– el régimen comunista chino emitió una lista de 21 temas prohibidos en los medios chinos, ocho de los cuales trataban con escándalos referidos a la seguridad en los alimentos.
Antecedentes con Melamina
En marzo de 2007, en los EE.UU., un gran númerode perros y gatos murieron por comer alimento para mascotas importado de dos productoras chinas en las provincias de Jiangsu y Shandong. Poco más tarde, se reveló que se había agregado melamina en algunos polvos proteicos de trigo y arroz importados de China. El régimen chino arrestó a varias personas, y la cobertura del incidente quedó en silencio.
El gobierno de los EE.UU. pidió la subsiguiente inspección de los sitios de producción de alimentos para mascotas, pero solo vio las ruinas de edificios fabriles demolidas por máquinas niveladoras.
En alimentos basados en proteínas de plantas o granos, agregar un 1% de melanina puede simular un aumento del contenido proteico en un 4%, a muy bajo costo.
El Sr. Liao Xinbo, vice director del Departamento de Salud en Guandong dijo en su artículo publicado el 13 de septiembre: “Pienso que cientos de millones de chinos, sin saberlo, han estado comiendo cerdo, carne vacuna y pollo alimentados con productos contaminados de melamina. [También han estado] bebiendo leche en polvo para adultos con melamina durante muchos años. Sin saberlo, todos han sido contaminados con melamina”.
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