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Por Shar Adams - Radio Sonido de la Esperanza / 2 de septiembre de 2008
La ONG señala contradicciones con las políticas sociales publicadas por las mismas compañías.
Los sponsors de las Olimpíadas de Beijing han fracasado en sus propios principios de responsabilidad empresarial, dice Human Rights Watch.

Un niño muestra un cartel en un parque de protesta en Beijing que dice ‘¡El gobierno del condado Huimin de Shandong vendió ilegalmente la casa de mi abuela y se llevaron el dinero!’ el 9 de agosto, 2008. (Frederic J. Brown/AFP/Getty Images)
La organización de derechos humanos dice que al permanecer en silencio frente a los evidentes abusos de derechos humanos que se producen en China, los sponsors corporativos han pasado por alto los principios de su propio gobierno.
“Los sponsors olímpicos afirman ser buenos ciudadanos empresariales”, dijo Sophie Richardson, directora de Human Rights Watch Asia (HRW). “Pero mientras ellos disfrutan los juegos desde la comodidad de sus asientos en el estadio olímpico, deberían reflexionar sobre su fracaso en hablar por los ciudadanos chinos que construyeron el estadio y sus hoteles, limpian sus habitaciones, sirven sus comidas o, en el caso de los periodistas chinos, intentan informarlos”.
Human Rights Watch recomienda a los sponsors más grandes que apoyen el establecimiento de un órgano permanente en el Comité Olímpico Internacional para vigilar los abusos de los derechos humanos en futuras Olimpiadas.
Los 12 sponsors TOP (socios olímpicos) de los Juegos de Beijing son Atos Origin, Coca-Cola, General Electric, Manulife, Johnson & Johnson, Kodak, Lenovo, McDonald’s, Omega (Grupo Swatch), Panasonic, Samsung, y Visa.
HRW dijo que en el último año había hecho repetidos intentos por reunirse con los doce sponsors después de documentar a través de detallados informes las violaciones de derechos humanos que ocurren en China.
De los doce, cinco acordaron reunirse, a pesar de que todas las conversaciones se consideraron “off the record”. Los otros siete sponsors nunca respondieron, dice el grupo.
Entre los comentarios “Off the record” formulados por los ejecutivos, figuraban las siguientes: “No tendría sentido para nosotros plantear la cuestión del Tíbet con nuestros interlocutores chinos. Los chinos piensan que los sponsors no tienen vela en este entierro”.
Se comenta que otro ejecutivo dijo: “Nosotros no estamos en el negocio mundial de los portavoces de causas. Ese es el papel de las organizaciones de derechos humanos. En este aspecto, nosotros somos de Marte, ustedes son de Venus”.
Human Rights Watch apunta a las declaraciones sobre políticas de la responsabilidad social corporativa en los sitios web de varios de los principales sponsors para decir que la empresas se burlan de sus propias directrices.
La organización dice que en “Ciudadanía GE” de General Electric, el sitio web proclama que, “GE tiene por objeto promover los derechos humanos dando el ejemplo - a través de nuestras interacciones con los clientes y proveedores, los productos que ofrecemos y nuestras relaciones con las comunidades y los gobiernos”.
El período previo a los Juegos de Beijing se vio empañado por los informes de empeoramiento en las violaciones de los derechos humanos, la represión en el Tíbet y las protestas durante el recorrido de la antorcha olímpica. Durante los Juegos, los informes sobre los enormes sistemas de vigilancia, la censura en Internet, los manifestantes detenidos o deportados, han incentivado a los medios de comunicación internacionales para presionar al COI y el Comité Organizador de Beijing para dar respuestas.
La Sra. Richardson dijo que sin la presión de todos los sectores de la comunidad, las autoridades chinas harán menos esfuerzos para respetar los derechos humanos.
“El silencio de los sponsors solo animó al régimen chino y permitió que el COI ignore las normas de derechos humanos que dice defender”, afirmó. |