Manifestantes relatan como fueron tratados en China

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Radio Free Asia  / 31 de agosto de 2008

Los norteamericanos que estuvieron diez días presos en Beijing están de vuelta en su país con el sabor amargo de haber pasado por un centro de detención chino.

Los activistas estadounidenses detenidos por protestar durante las Olimpiadas de Beijing fueron interrogados durante 24 horas antes de ser expulsados de China, y luego de cumplir una sentencia de 10 días en prisión. Bajo la ley china, los detenidos pueden ser encarcelados hasta 14 días por ofensas menores.

Los ocho activistas norteamericanos posan con una bandera tibetana. (LUIS TORRES/AFP/Getty Images)

“Nunca esperamos que nos sucediera algo así a ninguno de nosotros, es increíblemente extraño que un manifestante extranjero termine en un centro de detención y reciba una sentencia absolutamente arbitraria de 10 días. Nunca pasamos por un juicio, incluso nunca fuimos acusados de nada”, declaró Michael Liss, quien fue detenido junto a Jeremy Wells por manifestar durante los Juegos Olímpicos 2008, y luego deportado a Estados Unidos tras pasar 10 días en prisión.

Jeremy Wells, que fue detenido junto a Liss, comentó que vivieron momentos de mucho miedo. “Fue muy atemorizante estar detenido ahí… totalmente controlado y total y arbitrariamente interrogado, esposado y mantenido despierto”.

“Fue tortuoso” comentó Wells, agregando que la situación era peor para los que no tenían una embajada trabajando para ellos desde el exterior.

El domingo pasado la embajada de EEUU informó que los ocho americanos liberados, incluyendo a James Powderly, Brian Conley, Jeffrey Rae, Jeff Goldin, Tom Grant, y John Watterberg, fueron deportados en un vuelo de China Air el domingo por la tarde hacia la ciudad de Los Angeles.

Otro ciudadano norteamericano, el pastor Eddie Pérez Romero regresó también el lunes pero a California luego de estar detenido en Beijing.

El 5 de agosto, Romero pintó diferentes lemas en dos habitaciones de hotel y trató de dar un discurso en la Plaza Tiananmen el 24 de agosto.

Romero grabó sus actividades en China y las publicó en Internet y ha estado exigiendo que Beijing libere a cinco prisioneros políticos y religiosos e instando a que se firme un acuerdo con Naciones Unidas sobre derechos humanos.

Durante los Juegos, Beijing anunció que permitiría protestas en tres parques alejados de las sedes olímpicas pero los permisos debían ser aprobados con anticipación. De 77 solicitudes de manifestaciones presentadas, ninguna fue aprobada.

 
 
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