¿Cuántos chinos han sido “suicidados”?

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Por Lin Zhanxiang / 26 de julio de 2008

Usar suicidio como sustituto apto para los asesinatos es un viejo truco del PCCh. Pero a los practicantes de Falun Gong, cuyos cuerpos fueron incinerados secretamente, el régimen ni siquiera se molesta en suicidarlos. Sólo están desaparecidos.


“Ser suicidado” es un nuevo término que se divulga entre el pueblo chino. Hace referencia a las muertes que son anunciadas por las autoridades chinas como suicidios, pero que se sospecha que involucran prácticas corruptas e ilegales.

A menudo cuando las autoridades atribuyen una muerte al suicidio –teniendo en cuenta el ineficiente sistema legal y los policías corruptos- la gente en general no cree que el asesino legítimo alguna vez será castigado.

Practicantes de Falun Gong manifestando para pedir el fin de la persecución en China, durante la visita de Hu Jintao al APEC. (ANOEK DE GROOT/AFP/Getty Images)

El primer uso del término apareció en el marco del debate en los foros de internet sobre la muerte de Li Guohua, un hombre de la provincia de Anhui que informó sobre la corrupción de funcionarios en las altas esferas del poder.

El gobierno de Yingquan, distrito de Fuyang de la ciudad de Anhui, gastó 30 millones de yuanes (4,4 millones de dólares) en construir una oficina lujosa que se pareciera al Capitolio, coloquialmente llamado la “Casa Blanca”. Para preparar el terreno para edificar la “Casa Blanca”, las autoridades locales demolieron escuelas construidas en 1990, forzando a los estudiantes a trasladarse a establecimientos construidos en los años 60.

Después de que Li elevó el caso a las altas esferas del gobierno, el 26 de agosto de 2007, el procurador del distrito de Yingquan detuvo a Li, a su esposa, y a su yerno. Su esposa fue detenida durante 37 días antes de ser liberada, mientras que el yerno fue arrestado oficialmente y acusado. Li murió en el hospital de la prisión el 13 de marzo de 2008. Mientras la policía afirmó que Li se había suicidado, su familia vio esto como una mentira obvia. La desconfianza hacia las autoridades causó que la gente empezara a llamar la muerte de Li como un caso de “ser suicidado”.

Practicantes de Falun Gong y sus familias también han relatado incontables historias similares desde 1999 cuando la persecución a la práctica espiritual comenzó. Jiang Zemin, el entonces líder del Partido Comunista Chino (PCCh), ordenó que la policía, después de torturar a los practicantes de Falun Gong hasta la muerte, debía llamar a los casos como suicidios. La policía, consentida por las autoridades, podía actuar entonces con impunidad.

De este modo miles de practicantes de Falun Gong han sido asesinados en prisiones, campos de trabajos forzados y en centros de lavado de cerebro. Estas muertes son informadas generalmente como suicidios, a pesar de que las enseñanzas de Falun Gong explícitamente prohíben matar y cometer suicidio. Algunos casos recientes podrían servir de modelos.

Dos casos relevantes

Xiong Zhengming, ex profesor de sistemas de 39 años, del secundario vocacional Wanyuan de la provincia de Sichuan, había permanecido encarcelado nueve meses luego de su detención el 4 de diciembre de 2007. Esa mañana cuatro policías lo raptaron y lo metieron en un vehículo policial.

Afirmaron que lo llevarían a un campo de trabajos forzados en la ciudad de Mianyang. A las 7 de la tarde del día siguiente, un policía llamó a la familia de Xiong y dijo que Xiong se había suicidado; se les dijo que fueran a la ciudad de Deyang para recoger el cadáver. Cuando llegaron a la morgue en la ciudad de Deyang a las 5 de la mañana, después de viajar toda la noche, fueron recibidos por más de 40 policías y funcionarios del Buró de Seguridad Pública.

El cuerpo de Xiong estaba cubierto con una sábana, y no había ninguna herida evidente sobre su cara. La familia, sin embargo, encontró un hueco detrás de su cabeza. La policía afirmó que el hueco fue hecho cuando Xiong trató de suicidarse. Nadie podía creer que un preso esposado con cuatro policías alrededor, podía matarse de ese modo.

Cuando la familia de Xiong rechazó la historia del suicidio, la policía cambió la causa de muerte de suicidio a accidente de automóvil. No identificaron la ubicación del accidente ni suministraron ningún tipo de registro oficial del mismo. El vehículo de Xiong estaba intacto, y la policía era incapaz de explicar por qué ellos, que también estaban acompañando a Xiong en el automóvil, se salvaron de cualquier lesión. La policía también dijo que enviaron a Xiong a una pequeña clínica privada después del accidente de automóvil, pero un testigo reveló que cuando Xiong fue llevado allí a las 10 de la mañana del 5 de diciembre, ya estaba muerto. En los registros médicos, el nombre del paciente fue marcado como “desconocido”. Sus parientes se preguntan cómo la policía ni siquiera sabía el nombre de Xiong.

Es difícil de entender por qué había tantos funcionarios y policías en la morgue, algunos hasta amenazaron con despedir a los miembros de la familia de Xiong del trabajo si descubrían la verdad. El comité municipal de asuntos políticos y legislativos dio una remuneración monetaria a los padres de Xiong, aunque eso fue un mísero consuelo. La gente se pregunta qué papel tuvo el comité en la muerte de Xiong, y por qué pagaron remuneración si no fueron responsables.

Otro caso similar se trata de Bai Heguo que fue torturado hasta morir el 5 de enero de 2008, en una prisión en la provincia de Liaoning.

Bai de 45 años, era campesino del pueblo de Guangshan. Un testigo que no quiso ser identificado dijo que podía juzgar por el estado escuálido de Bai, sus piernas fracturadas, testículos aplastados, lastimaduras en su cabeza y un profundo corte en la lengua, que probablemente fue torturado hasta la muerte. Oficiales de la prisión respondieron presentando un cuchillo afilado y algunos libros de Falun Gong como pruebas supuestas del “suicidio” y afirmaron que Bai lo trajo consigo a la cárcel.

Nadie sabe cuantos mas han “cometido suicidio” de este modo. Usar suicidio como un sustituto apto para los asesinatos es en realidad un viejo truco del PCCh. Pero a los practicantes de Falun Gong cuyos cuerpos fueron incinerados en secreto después de que sus órganos fueron sustraídos, el régimen ni siquiera se molesta en suicidarlos. Sólo están desaparecidos

 
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