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Por Reporteros sin Fronteras / 30 de julio de 2008
El 30 de julio de 2008 las autoridades chinas han confirmado que no piensan facilitar el acceso libre a Internet a los 20.000 periodistas extranjeros acreditados para cubrir los Juegos Olímpicos.
La víspera, el director del servicio de prensa del Comité Olímpico Internacional (COI), Kevan Gosper, manifestaba sin embargo que la principal preocupación del COI era “vigilar para que los medios de comunicación puedan trasmitir tanta información de estos Juegos Olímpicos como de los anteriores”. Reporteros sin Fronteras denuncia el cinismo de las autoridades chinas que, una vez más, han mentido y la incapacidad del COI que, mediante su silencio de varios años, no ha sabido prevenir una situación como la actual.
“¡De nuevo una promesa incumplida! A nueve días de la ceremonia de inauguración, se trata de una provocación que añadir de las autoridades chinas. Esta situación nos lleva a temer que durante las pruebas se produzcan muchos casos de censura. Condenamos el inmovilismo del Comité Olímpico Internacional frente a la situación y nos sentimos más que escépticos en cuanto a su capacidad para “vigilar” la transmisión de la información”, ha declarado Reporteros sin Fronteras.
Sun Weide, portavoz del comité organizador de los Juegos Olímpicos, ha dicho el 30 de julio que “durante los Juegos Olímpicos proporcionaremos a los periodistas un acceso suficiente a Internet”.
La Web a la que pueden acceder los periodistas extranjeros en China es solo relativamente libre. El 29 de julio de 2008 no podían acceder al informe publicado por la organización Amnistía Internacional, titulado “The Olympic countdown - broken promises”, ni a los sitios de Internet de muchos medios extranjeros (BBC en versión china, el canal alemán Deutsche Welle, el diario de Hong Kong Apple Daily, y el de Taiwán Liberty Time). También está inaccesible el sitio de Reporteros sin Fronteras.
En febrero de 2008, el COI anunció que los atletas podrían escribir en blogs mientras se celebraran las pruebas, considerando el blog como “una forma legítima de expresión personal y no una forma de periodismo”. En cambio, rechazó cualquier contenido político que pudiera aparecer en dichas publicaciones digitales.
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