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Por Axel Borgia / Julio de 2008
De Ushuaia a la Quiaca, periodistas argentinos se suman al relevo de la Antorcha de los Derechos Humanos, en solidaridad con el duro pasar de sus colegas en China, antes de las Olimpiadas.
La Antorcha Mundial de los Derechos Humanos pasó por Argentina a fines de marzo y dejó su fuego encendido en una antorcha que permaneció recorriendo todo el país para pasar de mano en mano con su mensaje de que “Las Olimpiadas y los crímenes contra la humanidad no pueden coexistir en China”.
Periodistas de todo el país y también de Chile levantaron la antorcha como señal de solidaridad con los colegas presos y aquellos que arriesgan su vida en China para atravesar el bloqueo informativo de la dictadura comunista.

“...decidí unirme como voluntaria al relevo de la antorcha de los DDHH, para denunciar y mostrar lo que se oculta tras los próximos Juegos Olímpicos; y es un buen momento porque ahora todas las miradas van a estar en China, así que este tema es ineludible.”
En su travesía, la Antorcha de los Derechos Humanos recorrió Ushuaia, Rio grande (Tierra del fuego), Río gallegos, Comodoro Rivadavia (Sta Cruz), Trelew, Rawson Puerto Madryn, Sierra Grande, (Chubut), Río Negro, Cipoleti (Río Negro), Neuquén, Bariloche, luego cruzó a Chile y volvió por Mendoza San Juan, San Luis, y llegó a Rosario, donde se encuentra actualmente.
Daniel Musa, uno de los voluntarios que está llevando este símbolo de los derechos humanos por todo el país explicó a La Gran Época que la travesía aún no termina; seguirá por todo el litoral y luego todo el norte Argentino. Para Alejandra, otro de los viajantes, la experiencia ha sido “indescriptible”.
¿Qué te motivo a emprender este viaje?
Yo practico Falun Dafa en Argentina y sé, por experiencia propia, lo bueno que es, tanto para la salud como para espíritu, para apreciar el significado de la vida. El hecho de que la dictadura comunista china esté masacrando a gente simplemente porque practica esto tan bueno que practicamos en todo el mundo, y que ni los medios importantes ni los gobiernos se expresen debido a cuestiones de intereses, me impulsó a moverme, para ayudar a la gente a enterarse de algo tan importante, que no se enterarían de otra manera. Por eso decidí unirme como voluntaria al relevo de la antorcha de los DDHH, para denunciar y mostrar lo que se oculta tras los próximos Juegos Olímpicos; y es un buen momento porque ahora todas las miradas van a estar en China, así que este tea es ineludible.
¿Qué obtenés de este esfuerzo y qué esperás?
Sé que estoy haciendo algo bueno, no sólo para los que sufren persecución en China, sin para Argentina, porque cada argentino que se entera deja de ser víctima de la censura de información y ya no es engañado por la fachada que muestra la dictadura comunista china con la complicidad de altos funcionarios y grupos económicos extranjeros. Es una oportunidad para que cada uno juzgue por sí mismo y se exprese. Yo creo en la virtud, sé que cualquier cosa buena que uno hace, a la larga será retribuida, así que la actitud que tome nuestro país frente a este tema tan grave es muy importante para todos los argentinos. Lo que espero es que finalmente nuestro gobierno represente el pensamiento virtuoso del pueblo argentino que estamos viendo en nuestro viaje y tome una postura correcta frente a las atrocidades de la dictadura que rige China.
Habiendo tantos problemas tan cerca, en Argentina, ¿cómo recibe la gente esta Antorcha de los Derechos Humanos?
Es indescriptible. Hemos tenido un montón de apoyo en cada lugar donde estuvimos. Todos los medios de difusión nos abrieron las puertas, la mayoría impactados por el total desconocimiento sobre la venta y sustracción forzada de órganos a los que son sometidos sistemáticamente los practicantes de Falun Dafa en china; y los periodistas inmediatamente hacen referencia a lo acontecido en nuestro país en el mundial 78.
Y la recepción de la gente en general es muy buena. A donde quiera que vamos, siento que la gente nos estaba esperando. Una vez que se enteran de las cosas que están ocurriendo en China en el marco de las Olimpiadas, quieren hacer algo, aunque sea una cosa pequeña. Es verdad, todo el mundo tiene sus propios problemas, pero cuando alguien se entera de cosas tan siniestras que le están ocurriendo injustamente a otro ser humano, a gente buena, no importa dónde sucede, la conciencia igual se despierta. Cuando uno está claro sobre algo, no necesita verlo o tenerlo enfrente para juzgarlo y establecer una postura, y eso tampoco desplaza abocarse a los problemas cotidianos, es simplemente un posicionamiento frente a una injusticia contra la humanidad entera, y todos se sienten muy bien al hacerlo, es virtuoso |