
El 18 de marzo del 2008, la Federación Internacional para la Justicia en China recibió una carta para rescatar a 23 practicantes de Falun Gong en Tailandia; su situación es muy grave. Por lo tanto, la Federación Internacional para la Justicia en China hace un llamado a todas las coaliciones internacionales de grupos de derechos humanos, organismos gubernamentales y organizaciones no gubernamentales internacionales, desde una consideración humanitaria, para brindar a estas personas, quienes han reunido los requisitos necesarios para ser considerados oficialmente como asilados por la ACNUR, la ayuda humanitaria necesaria. Para que no corran el riesgo de ser enviados nuevamente a la persecución de la cual recientemente lograron escapar, y para que no se les niegue la libertad que están a punto de conseguir.
La carta sigue:
Estimado Señor/Señora
Me dirijo a usted para pedirle que ayude a los 23 refugiados, practicantes de Falun Gong, detenidos en el Centro de Detención de Inmigraciones en Tailandia. Fueron detenidos por separado el 8 de Feb, 13 y 14 de marzo, mientras estaban sentados meditando al otro lado de la calle, frente a la Embajada China en (nombre de la ciudad). Estaban simplemente ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, entregando información gratuita sobre las graves violaciones a los derechos humanos del régimen comunista.
El régimen comunista los persiguió duramente en China, tan solo por sus creencias. Fueron a Tailandia en busca de asilo. Las Naciones Unidas les concedieron el estado de refugiados. Por lo tanto, son refugiados reconocidos por la ACNUR.
La política del Partido Comunista Chino (PCCh) es la de perpetrar un genocidio contra los practicantes de Falun Gong, y al mismo tiempo negarles sus pasaportes.
Aún cuando algunos tienen la suerte de obtener un pasaporte, las autoridades tailandesas se niegan a darles una visa. Por lo tanto, tienen que hacer una larga cola para ser reasentados por la ACNUR.
Luego, el PCCh manipula a la División de Operaciones Especiales de la Policía Real Tailandesa y la Policía de Inmigraciones para que los arresten por entrar ilegalmente al país o por quedarse más tiempo de lo permitido. Es como echar a una persona fuera de su casa y luego llamar a la policía para que lo arresten por no tener donde vivir.
Todas las personas humanitarias lamentan verlos arrestados, no sólo porque sus documentos les son negados por su propio gobierno perseguidor, sino también porque la policía tailandesa se ha convertido en un brazo del PCCh cometiendo violaciones a los derechos humanos.
Arrestando a estos refugiados, los funcionarios tailandeses involucrados están ayudando al PCCh a encubrir sus crímenes de lesa humanidad y están ellos mismos cometiendo injusticias.
Estimados lectores, les suplico su ayuda. Estos practicantes no hicieron nada malo; vinieron a Tailandia porque quieren sobrevivir y porque comparten el mismo sueño americano de respeto y libertad que existe en todos los países libres alrededor del mundo.
Por favor, preste su voz, ayúdeles a obtener la libertad, y a evitar que sean enviados nuevamente al lugar donde tan pocos logran escapar.
Gracias,
Un practicante de Falun Gong en Tailandia
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